Período 2019-2020

Mis grandes desafíos al empezar a trabajar en el equipo de experiencia de usuario de Galicia fueron aprender mi nuevo rol como chapter Lead de diseño, entender la política y dinámica que se manejaba en un entorno donde la agilidad empezaba a pisar fuerte y encarar la dirección de la creación de un producto que prometía tener un gran impacto en el banco y en los usuarios.

El primer acercamiento a los conceptos de un sistema de diseño fue en el 2015 trabajando en despegar. En ese entonces era un diseñador que estaba aprendiendo a hacer experiencias de usuarios Y mi trabajo empezaba a impactar significativamente cuando medíamos los diseños en producción, no se hablaba mucho de UX como ahora. A su vez, me inquietaban los proyectos por fuera del producto Hoteles, hacían que saliera del día a día y me enloquecía pensar en la idea de diseñar componentes que terminarán definiendo el comportamiento de las personas dentro de la plataforma.

Es así que empecé a involucrarme en encuentros con los líderes de diseño para definir la manera en la que íbamos a estar trabajando el proceso de estandarización para la búsqueda de consistencia en los flujos. Aprendí sobre la metodología de atomic design, recorrí el proceso de creación de componentes, hacíamos presentaciones con el equipo de diseño para validar los avances y hasta nos aislábamos días en la casa de uno de los líderes para avanzar con un sistema de ilustraciones.


El equipo

El proyecto estaba centralizado en uno de los squads que lideraba en la tribu. El viento lo tenía a favor, los perfiles habían sido diseñados para este momento. Teníamos un Product Owner que se encargaba de empujar cualquier puerta necesaria para entablar conversaciones que generen lazos e hicieran crecer el producto. Un analista de producto, un genio de los datos que nos traía la información para entender el impacto y nos ayudaba a decidir con números. Desarrolladores que tenían la experiencia de haber creado y usado las dos primeras versiones de una librería de componentes para desarrolladores y que también experimentaron la última actualización de la plataforma online Banking.

Contábamos con especialistas en QA que nos traían el futuro testeando por completo los componentes creados antes de disponibilizarlos.

Por ultimo un equipo de diseño hambriento que cuando les propusieron ser parte del squad en el que iban a estar creando el producto, inmediatamente pusieron su energía en aprender todo lo que era necesario para meter manos en la masa, me quedaba solamente dar marcha a este gran desafío con todos ellos.

Estado actual

Apenas habían pasado días de hacerme cargo del equipo de diseño comenzaba un Q distinto que estaba cortado al medio por el cambio de año. Tenía el desafío de empezar a conocer al equipo, crear una forma de trabajar y planificar algún resultado que nos marque el camino.

Hace 2 años cuando se implementó la nueva plataforma de Home Banking la consultora que llevó a cabo el proyecto proveyó de una librería para diseñadores con los componentes esenciales para la creación de flujos. Por otro lado el equipo que se encargó del desarrollo había creado un repositorio para esparcir el consumo a los demás equipos.

Detecté varias fricciones en el flujo de trabajo:

No existían reglas de diseño que fundamenten la creación, uso y buenas prácticas.

No había documentación de lo creado, esto hacia que el tiempo para desarrollar algo nuevo o hacer mejoras se prolongue dejando las decisiones al libre albedrío de cada equipo.

Los diseñadores repartían su tiempo con otros proyectos, no estaban centralizados y no tenían un líder del proyecto, por lo que el esfuerzo de llevar a cabo un proyecto de esta magnitud era demasiado costoso.

Por ultimo, la descoordinación entre diseño y desarrollo hacia que nunca se podía llegar a un reflejo transparente y real de lo que se estaba produciendo, por ende la inconsistencia en producción se acentuaba cada vez más.